Sin Título Núm. 50
Cuando te vi aquella primera vez sentí que algo se incendiaba dentro de mí. Era como el instante exacto en que la tierra entre tú y yo decidiera si florecería o se consumiría. Y ese bosque que asomaba entre nuestras dos almas, volando frágil entre el fulgor, era promesa o despedida. Un murmullo vegetal frente al rugido de la pasión hecha color.
