Sin Título Núm. 41
El mundo no es una fábrica: es una caja de resonancia donde lo humano se hizo máquina, y ahora sólo quedan trazos de su esqueleto brillante. El mundo no es destrucción, sino reverberación: un vestigio que brilla entre llamas, como si la humanidad misma soñara con renacer en forma de luz. En mi mundo busco siempre la luz.
