Sin Título Núm. 38
Pero, a veces, esos ríos, antes caminos dóciles, se desbordan en un suspiro turquesa que lo invade todo, lo abraza todo. El agua se ha hecho destino y mi paisaje, un cuerpo entregado al pulso de lo inevitable. Porque a veces, para llegar a la inmensidad del mar, hay que desbordarlo todo.
