Sin Título Núm. 56
Las formas circulares y curvas, en ocres, amarillos y rojos, giran como brasas atrapadas en un torbellino, mostrando la calidez del fuego. La fachada de la fábrica emerge como un esqueleto que respira todavía entre los colores incandescentes. Parece que lo humano intenta domesticar el fuego, y el fuego devuelve su propia energía en círculos eternos, recordándonos que toda estructura acaba disolviéndose en el calor de su propia creación.
